ALGUNAS NOTAS GEOGRÁFICAS
Nuestro
colegio está en una localidad llamada Madroñera en la provincia
de Cáceres, situada al sueste de ésta a 62 Km. de la Capital.
Tiene una superficie de 139,91 Km. y está a 589 m de altura sobre
el nivel del mar. Limita al norte con Aldeacentenera, al sur con Santa
cruz de la Sierra, al este con Garciaz y al oeste con Trujillo.
Si nos
fijamos en sus aspectos físicos predomina el roquedo pizarroso fácilmente
erosionable. Este sustrato geológico ha dejado unos suelos que derivan
en su mayor parte de pizarras, y en algunas zonas aisladas de granito.
A través de estos terrenos fluyen dos arroyos: el Hornillo( conocido
entre sus vecinos como Crecedera) y el Garlito; que desembocan ambos en
el río Magasca ya en el término de Trujillo.
El clima
de nuestro pueblo es templado, tiene unas características que podríamos
encuadrar en un clima mediterráneo. Los vientos son moderados provenientes
de E y SE de las Villuercas.
En cuanto
a la vegetación domina el bosque mediterráneo con encinas
en su mayoría y en menor proporción el alcornocal. También
podemos encontrar jara, retamas o escobas, el cantueso, el tomillo y el
romeo.
La población
actual de nuestro pueblo según datos de la última revisión
padronal, 1998, es de 3236 habitantes, de los cuales 1623 son mujeres y
1613 hombres, proporción, como se ve muy igualada entre sexos, si
tenemos en cuenta que nacen más niños que niña, pero
al igual que sucede en resto de España, la esperanza de vida es
más elevada entre las mujeres.
Nuestra
economía ha pasado de ser rural, dependiendo de la agricultura y
de la ganadería, a ser un pueblo en el que gran parte de sus habitantes
dependen del sector servicios.
Vista aérea del pueblo
en 1954
ALGUNAS NOTAS HISTÓRICAS
Parece
que está claro que el nombre de nuestro pueblo tiene su origen en
el topónimo Madroñera como nombre derivado de un arbusto,
el “ madroño “.
La abundancia
de esta planta arbústica, de hoja perenne, color verde oscuro brillante
y fruto rojo comestible, por estos parajes; favoreció que desde
mediados del s. XVI se conociese a este lugar como la Villa de las Madroñeras.
Es posible
que los orígenes de Madroñera se remonten a tiempos antiquísimos.
En lugares
cercanos se han encontrado vestigios de culturas antiguas, como poblado
de asentamiento celtíbero, es nuestro pueblo vecino de Aldeacentenera;
o algunos restos visigóticos en Santa Cruz de la Sierra. Pero quizás
sea la cercanía con Trujillo, la que pueda conferir a Madroñera
una discreta existencia en los tiempos antiguos.
Es en
el s. XIV y a partir de éste, donde encontramos claras referencias
de nuestro pueblo. Así sabemos que es el “ Libro de la Montería”
del rey Alfonso XI, el Justiciero ( 1312 – 1350 ) se menciona el lugar
de La Madroñera como un sitio donde abundaban los osos para ser
cazados.
En 1845,en
plena conquista de Granada, los Reyes Católicos muy ligados ala
ciudad de Trujillo, pides a esta ciudad peones y lanceros para la “ guerra
de Andalucía”, los cuales muchos de ellos fueron madroñeros.
El s.
XVI es el siglo determinante es la identidad de nuestro pueblo. Cuenta
la leyenda que es este siglo unos colmeneros procedente del pueblo de Serradilla
fueron a la feria de San Juan en Garciaz y al regresar a su pueblo pasara
por unas tierras escasamente habitadas y resguardadas delos vientos, pero
conuna exuberante flora, plantas y flores propicias para la instalación
de colmenas. Dos años más tarde llegaron a este lugar una
veintena de familias serradillanas que trajeron con ellas sus costumbres
y su forma de hablar. Del último tercio del s. XVI arranca el testimonio
más elocuente, y hoy un rasgo identificable de Madroñera,
de su pasado: el Rollo de la Villa, más conocido como la Mona del
Rollo.
A finales
del s. XVIII aparecen dos documentos históricos de importante ayuda
para conocer como era el pueblo en aquel entonces, “ La Provincia Extremadura”
y el “ Interrogatorio de la Real Audiencia de 1791”, en el que se hace
una concienzuda descripción de Madroñera.
La historia
de Madroñera parece que siempre ha ido a remolque de
la de Trujillo. La ciudad de Trujillo ha desempeñado un papel relevante
y aglutinador en la población de su entorno. Ha actuado y hoy sigue
actuando, aunque en menor medida, como la capital comarcal a donde viajaban
los madroñeros para comprar, vender, hacer tratos o resolver papeleos.
Ermita de soterraña en 1955