En la E. del Hierro llegan pueblos comerciantes por el Mediterráneo: fenicios y griegos. De Centroeuropa vienen otros que también conocen la metalurgia del hierro (cultura de urnas), pobladores de la zona norte y central (celtas), fundadores de castros. En la zona mediterránea se forma la cultura ibera. En el s. III a. C. llegan los cartagineses. Mientras, Roma amplía su imperio por toda la costa mediterránea, originándose una gran rivalidad con los cartagineses (Guerras Púnicas), a quienes atacan las legiones romanas en España, continuando su expansión por el resto de la Península (s. II a. C.), a pesar de la resistencia de los celtíberos. En el s. I. d. C. toda la Península es romana. Con los romanos llegó una época de prosperidad: calzadas, teatros, acueductos, puentes..., el latín (que luego dio origen al castellano) y una nueva religión, el cristianismo. Pero en el s. V los pueblos bárbaros presionan hacia el sur y se produce la caída del Imperio.