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Descubrimiento del Nuevo Mundo
Introducción:
Desde finales del siglo XIV, los turcos extendían sus conquistas
por los Balcanes y Oriente
Medio, con lo cual pudieron controlar el comercio entre la Europa
cristiana y oriente, de donde procedían las apreciadas especias
o la seda. Los portugueses habían iniciado a principios de siglo
(Enrique el Navegante) la exploración del Atlántico y durante
el S. XV consiguieron grandes avances en la navegación por las
costas de Africa: en 1488, Bartolomé Díaz ya había
conseguido rebasar el cabo de Buena Esperanza. Por su parte, Castilla
había emprendido la conquista de las islas Canarias, que se completó
por la misma época en que Colón concibe su proyecto de atravesar
el Atlántico hacia el oeste.
El protagonista: Cristóbal Colón (1451-1506) era
un experimentado marino; había navegado por el Mediterráneo
desde su infancia. Nació probablemente en Génova,
ciudad italiana que tenía una intensa actividad comercial y marítima.
Al parecer, Colón llegó como náufrago a Portugal
en 1477, tras una batalla naval frente al Cabo
de San Vicente, en el extremo sur del país. Durante
cinco años se dedicó al comercio marítimo por el
Atlántico (Islandia, Madeira, Azores, Golfo de Guinea) y, al parecer,
en este período ocurrió algo "especial" que le
hizo concebir el plan de navegar hacia el Este y, atravesando el Atlántico,
llegar a las costas asiáticas, objetivo que los portugueses llevaban
casi un siglo tratando de alcanzar por el mar. Es evidente, que era uno
de los que pensaban, en aquella época, que la Tierra era esférica
y que podría abrir una ruta más rápida para llegar
a la India. Hay quien afirma que, en estos años, pudo conocer a
algún marino que, desviado por los temporales, había llegado
a las Antillas
y, después, había logrado regresar a Europa. Otros sostienen
que, durante alguno de los viajes por el Atlántico, Colón
se habría encontrado en alta mar con alguna canoa de indígenas
del Nuevo Mundo, alejados por las tormentas de sus costas.
Otra hipótesis más probable es la siguiente: En 1421, cuatro
flotas de China, al mando del almirante Zheng He, recorrieron todos los
océanos y dejaron constancia escrita, que la corte del emperador
Zhu Di se cuidó de ocultar para provecho exclusivo del Celeste
Imperio. Sus mapas, muy precisos para la época, ya que nos sacaban
una enorme distancia en cartografía a los europeos, describían
tierras desconocidas, rutas que atravesaban el Atlántico Norte
y Sur, contactos comerciales con los principales puertos..., todo ello
en el más riguroso secreto como correspondía a unas expediciones
que lo único que buscaban era ampliar contactos comerciales y políticos.
Esos mapas, hoy día sacados a la luz, bien pudieron llegar a Colón
a través de los comerciantes venecianos, que visitaban las tierras
chinas en busca de especias, sedas y objetos de lujo (de "1421
El año en que China descubrió el Mundo", Menzies,
Gavin. Ed. Grijalbo Mondadori, S. A., Barcelona, 2003).
Sea como fuere, Colón concibió el proyecto de atravesar
el Atlántico y buscó primero el apoyo necesario en Portugal,
pero su plan no fue aceptado. Posteriormente, buscó ayuda en Castilla,
a donde llegó en 1484 ó 1485. Tardó siete años
en conseguir que los reyes, Isabel y Fernando, apoyaran su proyecto, para
lo cual contó con la ayuda de frailes del Monasterio de Santa María
de La Rábida, en Palos de la Frontera (Huelva), así como
de algunos cortesanos influyentes, como Luis de Santángel. Sin
embargo, estaban en su contra los estudiosos a los que los Reyes habían
solicitado consejo para valorar las teorías de Colón.
| Finalmente se firmó
un acuerdo, conocido como las Capitulaciones de Santa Fe, en las que
se establecían las condiciones del viaje y los honores que,
de tener éxito, recibiría Colón por ello. Sería
Almirante de la Mar Océana, Virrey
de las nuevas tierras que se descubrieran, con poderes judiciales;
también recibiría un décimo de las ganancias
que se obtuvieran con la apertura de la nueva ruta a Asia. Para algunos,
fueron estas condiciones el principal obstáculo para que los
Reyes lo apoyaran, pues le darían un enorme poder y riqueza,
en caso de triunfar. Para otros, por el contrario, fue la opinión
desfavorable de los expertos la que retrasó tantos años
la autorización y apoyo para el viaje. |
Colón ante los Reyes Católicos.
Alcázares de los Reyes cristianos, Córdoba.
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Las teorías geográficas sobre la Tierra en la época
de Colón.
Los conocimientos que se tenían sobre la Tierra en esta época
no habían avanzado desde muchos siglos atrás: eran bien
conocidos el Mediterráneo y las costas atlánticas de Europa,
pero poco se sabía del resto. Los portugueses, que eran los únicos
que habían navegado por las costas africanas, guardaban celosamente
sus conocimientos.
A finales del S. XV, el geógrafo Toscanelli
había realizado un mapamundi basándose en los relatos de
Marco Polo, el único europeo que había llegado a China.
Toscanelli
pensaba que la Tierra era... ¡dos veces mayor de lo que
es realmente¡ En estas condiciones, no es extraño que los
sabios del momento consideraran irrealizable el proyecto de Colón.
Y la razón no era que se pensase que la Tierra era plana, sino
que la distancia entre Europa y Asia era insalvable para los barcos de
la época, ya que carecían de medios para conservar los alimentos
y el agua en un viaje de muchas semanas sin escalas.
Colón tuvo que realizar diversos estudios sobre los conocimientos
geográficos de entonces. Recurrió a diversos libros y llegó
a la conclusión de que la distancia que separaba Canarias de Asia
era de unas 800 leguas (unos 4.500 kms.),
lo que en realidad era una cuarta parte menor de la distancia real, pero
hacía que su proyecto fuese, en teoría, realizable.
Los
viajes de Colón
El primer viaje: el descubrimiento.
Colón zarpó del puerto
de Palos de la Frontera con tres barcos (la Santa María, la
Pinta y la Niña) y unos 90 marineros. Tras hacer escala en
Canarias, se adentraron en el Atlántico. La tripulación
estaba advertida de que debían navegar 800 leguas, distancia
que ya habían superado el 6 de octubre, por lo que hubo un
intento de motín, que los hermanos Pinzón
y Colón pudieron controlar. Con gran malestar entre la tripulación,
prosiguieron viaje. En la madrugada del 11 al 12 de octubre, el marinero
Rodrigo de Triana avistó las costas de la isla Guanahaní,
a la que Colón llamó San Salvador.
Continuaron navegando hasta Cuba y La Española, donde la Santa
María encalló.
Con los restos del barco construyeron el fuerte Navidad, en el que
dejaron a 39 españoles. |
Martín A. Pinzón
(Baiona).
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Iniciaron el regreso el 16 de enero.
Entre el 12 y 15 de febrero, una tormenta separó a los dos
barcos: la Niña, con Colón, llegó a Portugal,
y desde allí regresó a Palos, el 15 de marzo. La Pinta
llegó a Bayona (Pontevedra) y desde allí regresó
al puerto de salida.
Mosaico explicativo del rumbo de ambas carabelas. Puerto
de Baiona (Pontevedra). |
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El segundo viaje.
Se inició el 25 de septiembre de 1493 con 17 barcos y unos 1.200
colonizadores, que llevaban aperos y semillas para establecerse en el
Nuevo Continente. Por una ruta más al sur, que acortó el
viaje, llegaron a Puerto Rico. Después siguieron hacia el fuerte
Navidad, que encontraron destruido. Allí, Colón fundó
la primera ciudad, a la que bautizó La Isabela. Después
alcanzó las costas de Venezuela. Regresó en junio de 1496,
pues existía un gran descontento entre los españoles, así
como rebeliones entre los indígenas. Dicho descontento estaba causado
por el sistema de explotación que Colón había implantado,
basado en el cambio de mercancías por oro y esclavos (los Reyes
terminarían rechazando la esclavitud injustificada de indígenas
americanos).
El tercer viaje.
Comenzó en la primavera de 1498, entre grandes dificultades para
encontrar tripulación, debido a la mala fama que se había
creado sobre el Nuevo Mundo. Participaron ocho navíos y 226 tripulantes,
que llegaron a las costas de Venezuela antes de alcanzar la nueva capital,
Santo Domingo, en la isla La Española. Allí, los colonizadores
se habían rebelado y la llegada de Colón no solucionó
el problema. Por ello, los Reyes enviaron a Francisco de Bobadilla, que
llegó en agosto de 1500 con el encargo de destituir a Colón.
Bobadilla apresó a Colón y a sus dos hermanos, enviándolos
encadenados a España.
El cuarto viaje.
Los Reyes no restituyeron en sus cargos a Colón, aunque le autorizaron
un cuarto viaje, que se inició en mayo de 1502 con sólo
cuatro navíos y 150 tripulantes. El objetivo era encontrar un paso
a las Islas de las Especias (Molucas),
pues Colón seguía creyendo que las tierras descubiertas
estaban cercanas a Asia. Alcanzaron las costas de Honduras y Panamá,
sin encontrar el paso ni las especias buscadas. Perdieron dos barcos,
y los dos restantes encallaron en Jamaica. Dos marineros lograron llegar
en canoa hasta La Española, y Colón fue rescatado. Regresó
en noviembre de 1504, enfermo y fracasado.
Los últimos días del descubridor del Nuevo Mundo.
Tras regresar de su cuarto y último viaje, Colón reclamó
sin éxito la restitución de sus cargos. Murió el
20 de mayo de 1506, en Valladolid, y fue su hijo Diego quien prosiguió
con la reclamación, en lo que se conoce como "Pleitos
Colombinos".
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