La campaña del Norte
Tras estabilizarse las posiciones en torno a Madrid,
los nacionales emprenden la conquista del norte.
Mola
ocupó Irún y San Sebastián en septiembre
de 1936. Sin ambargo, la verdadera batalla del norte comenzó
con el asedio de Bilbao en marzo de 1937. La
creación por los vascos de una línea defensiva (cinturón
de hierro) prolongaron la resistencia durante dos
meses. El terrible bombardeo de Guernica, con aviones alemanes
de la Legión Cóndor, y la caída de Durango
fueron el preludio de la entrada en la capital el 19 de junio
de 1937.
Las tropas nacionales prosiguieron a continuación
su avance hacia Santander (agosto) y Asturias.
El avance fue lento, debido a la resistencia encontrada, a lo
abrupto del terreno y a las maniobras del ejército republicano
sobre Zaragoza para distraer a las tropas del norte. El 21 de
octubre las tropas nacionales entraban en Gijón, y todo
el Norte quedaba incorporado a la España sublevada, aunque
algunos grupos guerrilleros mantendrán la resistencia en
las montañas.
Con el norte dominado, los nacionales adquieren
la sólida base industrial vasca -industrias de armas- y
los recursos de carbón asturiano y poseían casi
todo el acero de España. La victoria también permitió
que la flota nacional se concentrara en el Mediterráneo.
Finalmente, 65.000 hombres del ejército norte quedaron
disponibles, junto con sus armamentos, para incorporarse al frente
del sur.