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La segunda forma
de intentarlo fue preguntarle a algunos niños marroquíes:
¿Qué os parecemos los españoles?, los niños marroquíes le
contestaron: pues… nos parecéis como otra persona española
cualquiera que nos pegáis, insultáis, nos tratáis mal…
Y resulta que
como los marroquíes no sabían que algunos no lo hacían no le
salió bien, así sucesivamente.
Pero al niño se
le ocurrió otra idea: le pidió a la iglesia hacer un
donativo para la gente que pasa hambre, y el sacerdote le
dijo que vale que lo podía hacer, pero que la gente que iba
a la iglesia lo aceptara, y el niño le dijo que vale.
El sacerdote se
lo comentó a la gente pero unas decían que si y otras que
no.
Continuará...
LAURA
Mª MORENO SORIANO. |