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Érase una vez un
niño muy inteligente que se preocupaba sobre el estado
social del mundo y que intentó resolverlo con sus propias
manos. La primera forma de intentarlo fue invitar a su casa
a los niños marginados rumanos. Pero dicha idea no funcionó
porque para esos niños él era un español cualquiera igual
que los demás, uno más de los que les insultaba aunque no
fuera así.
Continuará...
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