MIRANDA DE EBRO (Burgos)
Escudo de Miranda de Ebro Miranda desde La Picota

  Nuestra ciudad está situada al noroeste de la provincia de Burgos.El término municipal de Miranda de Ebro tiene una extensión de 100,865 Km. Limita con Álava (al norte y este), La Rioja (al sur) y los Montes Obarenes (al suroeste). Se ubica en la depresión recorrida por el río Ebro, que se extiende de norte a sur entre los montes de Vitoria y la alineación de los Montes Obarenes. El núcleo urbano presenta una altitud de 462,20 metros. Conforme al último censo oficial, la población de derecho asciende a 37.377 habitantes (año 2.002). En el año 2.003 el nº de mujeres se fija en 18.872 y el de hombres en 18.505.
La climatología es de transición entre el clima cantábrico  -húmedo y templado- y el de la meseta, seco y de grandes contrastes termométricos. Los vientos dominantes provienen del noroeste, siguiendo la trayectoria del Ebro, y del norte.
Miranda es eje de autopistas, carreteras y vías férreas. Cuenta con una privilegiada estructura de comunicaciones. En el término coinciden las carreteras nacionales N-1 (Madrid-Irún) y N-232 (a Logroño), la carretera a Bilbao, y las autopistas Burgos-Málzaga y Bilbao-Barcelona.

Así es Miranda de Ebro:

Geografía.
 El Municipio de Miranda de Ebro perteneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla y León y a la provincia de Burgos ocupa, conforme a los más recientes datos del Instituto Geográfico Nacional, una extensión de 101,33 kilómetros cuadrados, y tiene un perímetro de 72.312 metros.
Su núcleo urbano con una altitud de 471 metros sobre el nivel del mar, conforme a los datos del I.G.N. y de 463 según reza en una placa situada en el Puente de Carlos III- está ubicado a los 420 40' 53, 86" de latitud y a los 20 57' y 03, 93" de longitud, al oeste de Greenwich.
Situado al nureste provincial, el término municipal limita con Alava (al norte y este), La Rioja (al sur) y los Montes Obarenes (al suroeste). Se instala en la depresión recorrida por el río Ebro, que se extiende de norte a sur entre los Montes de Vitoria y la alineación de los Montes Obarenes (700-900 metros).
La red hidrográfica del término está formada por el río Ebro y sus tres afluentes principales dentro del municipio: Oroncillo, Bayas y Zadorra.
Su climatología es de transición entre el clima cantábrico, húmedo y templado, y el de la meseta, seco y de grandes contrastes termométricos. Los vientos dominantes provienen del noroeste, siguiendo la trayectoria del Ebro, y del norte.
Comunicaciones.
Eje de autopistas, carreteras y vías férreas, cuenta con una privilegiada estructura de comunicaciones. En el término coinciden las carreteras nacionales N-1 (Madríd-Irún) y N-232 (Vinaroz-Santander), la carretera a Bilbao (CL-625), y las autopistas A-68 (Bilbao-Zaragoza) y A-1 (Bu rgos-Armíñón). Otras carreteras de menor tránsito, que unen la ciudad con otros núcleos próximos, son la C-122 (Haro-Puentelarrá), la BU-7.330 (Miranda-Foncea), la BU-7.300 (Miranda-Orón) y la BU-7.400 (Miranda-Haro). Su estación de ferrocarril está directamente relacionada con un número muy importante de capitales de provincia y con diversas capitales europeas, servicios ferroviarios complementados con una importante Estación de Clasificación de Mercancías. Por último, dos aeropuertos, Foronda y Sondica, en ciudades tan cercanas como Vitoria y Bilbao respectivamente, completan tan rotundo marco de comunicaciones. La ciudad dista 80 kilómetros de Burgos, 33 de Vitoria, 60 de Logroño, 95 de Bilbao, 320 de Madrid, y 560 de Barcelona.

Población.
Tras experimentar desde mediados del siglo pasado un crecimiento continuado, éste ha ido ralentizándose en las últimas décadas. A 1 de enero de 2.003 la población empadronada ascendia a 37.377 habitantes. De los empadronados, 18.872 son mujeres y 18.505 son hombres.

Índice demográfico-DATOS CURIOSOS:


AÑO
Nº HABITANTES
1.850
2.000
1.900
6.000
1.978
36.633
1.985
37.000
1.996
35.552
1.997
36.078
2.000
37.000
2.002
37.377

Naturaleza
La variedad paisajística y climática del entorno mirandés viene posibilitando la existencia de una enorme diversidad botánica y zoológica. Recientes estudios recogen la descripción de dos centenares de habitantes de nuestros campos, algunos tan significativos como el lobo, el búho real, el martín pescador o el águila real.
Su cobertura vegetal fue muy distinta en otras épocas de la que hoy podemos observar, estando antaño formado por uniformes masas forestales de caducifolios. El avance de los cultivos agrícolas de los valles se logró a costa de la deforestación de robles y encinas, subsistiendo en la actualidad pequeños rodales de estas especies, cada vez más reducidos y diseminados entre terrenos agrícolas, como podemos observar en los términos de Suzana y Comunión. Sucesivas talas, allá donde el terreno no era propicio para la agricultura, bien para aprovechamiento maderero o bien con el áfan de ampliar los pastos al ganado, convirtieron espacios forestales en terrenos erosionados más propios a especies de porte arbustivo. Fenómenos que no impiden el que haya hoy en nuestro entorno bosques de encina-carrasca, encian, rebollo, quejigo, haya, pinos albar y marítimo, avellanos, chopos...
La zona geográfica que rodea Miranda -dividida con un criterio sistemático en cinco grandes hábitats: las Areas de cultivo, los Asentamientos humanos y sus proximidades, los sotos y zonas húmedas, los Riscos y cotas altas de montaña, y los Bosques -acoge una sorprendente variedad animal.
Así, en las Areas de cultivo se observan, entre otras especies, la perdiz, el verderón, distintos tipos de escribanos y de cogujadas, la abubilla, los aguiluchos cenizo y pálido, la tórtola, la codorniz, el erizo y la liebre. En los Asentamientos humanos, la lechuza, la cigüeña, verdecillos, jilgueros, colirrojos, tórtolas turcas... En los Sotos y zonas húmedas, el autillo, los ruiseñores, escribanos y carriceros, el zampullín y el ánade real, el milano, el martín pescador, el abejaruco, el turón y la escasa nutria. En los Riscos y cotas altas, el buitre, el águila real y la perdicera, el alimoche, el búho real, el halcón peregrino y la garduña... Y en los Bosques, las distintas especies de carboneros, el arrendajo, los zorzalez, el lobo, el corzo, el gato montés...

HISTORIA DE MIRANDA DE EBRO.

1.359. Desde sus orígenes, la historia mirandesa aparece determinada por su excepcional posición geográfica. A caballo entre La Rioja, el País Vasco y Castilla, ha sido, a través de los siglos, una pieza estratégica y comercial de primer orden. Sus importantes vías de comunicación fueron el revulsivo que potenció el desarrollo de la ciudad, transformando una economía agrícola-ganadera en otra eminentemente industrial y volcada en los servicios.
Paralelamente, cambió el aspecto urbano de la población, que rompió la seguridad de sus murallas para expandirse con fuerza ocupando ambas márgenes del río Ebro.
Poco conocemos de la prehistoria local. Puede aseverarse como primer dato fehaciente que la fértil vega mirandesa estuvo ocupada por comunidades de berones y autrigones. Dc la dominación romana, aparecen en la comarca numerosos vestigios, descubiertos en muchas de las excavaciones arqueológicas realizadas en la zona. Así, núcleos y barrios cercanos a Miranda aportan testimonios de la época: Cabriana, su villa y necrópolis; Arce-Mirapérez, sus restos arqueológicos; Ircio, su estela miliaria; y, en el vado de Revenga, los restos de un poblado. Datos todos que avalan la importancia del valle, atravesado por las más importantes calzadas romanas así como por numerosas vías secundarias de comunicación.
En el bajo medievo, Miranda de Ebro adquiere gracias a su Carta Fuera de Repoblación, concedida por Alfonso VI en el año 1099 un notable peso económico, ya que por su puente debían pasar y tributar obligatoriamente todas las mercadurías que se dirigían a las Vascongadas, Burgos y La Rioja; de su periodo gremial, nos hablan los nombres de algunos cantones y rasgos costumbristas de evidente sabor medieval. El privilegio foral contribuiría sin duda a la aparición de una creciente actividad mercantil.
 

Complementariamente, el 27 de noviembre de 1254, el rey Alfonso X el Sabio otorgaba en la ciudad de Burgos a Miranda el privilegio de celebrar la denominada "Feria de Mayo". El 2 de abril de 1332, era Alfonso Xl quien concedía en Vitoria a nuestra localidad el privilegio de celebrar una segunda Feria anual: la "de Cuaresma , mas tarde denominada "del Ángel" y "de Marzo". No se trataba de fenómenos particulares, sino de actos enmarcados dentro de una política general de potenciación de las ferias como elemento dinamizador de la economia e, indirectamente, del afianzamiento poblacional. Refíriéndonos concretamente a la segunda concesión, cabe señalar dos razones: la necesidad de seguir manteniendo una población importante en un lugar geográficamente tan estratégico como era el de la Villa de Miranda dadas las continuas tensiones políticas y sociales de la época, y el interés del Monarca en que la población mirandesa continuara creciendo en un momento en el que probablemente empezaban a notarse los primeros indicios de la recesión económica del XIV. Se establecían, por lo tanto, en el otorgamiento de 1332 una serie de facilidades encaminadas a lograr la atracción del mayor número posible de mercaderes, entre las que cabe destacar la seguridad personal y la exención fiscal de todo tributo, incluido el portazgo, a cuantos llegasen a nuestra población durante los días de feria. Garantías que incluían el establecimiento de la pena para quien transgrediera la normativa legal: una sanción de cien maravedíes.
En el último tercio del siglo XIV, la villa amurallada ve potenciado su aparato defensivo con la construcción de un castillo en el Cerro de la Picota, ordenada por el Conde Don Tello. Convivieron secularmente en la urbe cristianos y judíos; tras la expulsión de éstos, su sinagoga fue durante algún tiempo sede del Ayuntamiento en virtud de una merced de los Reyes Católicos.
El siglo XVI es el de mayor esplendor artístico de la villa, floreciendo en Miranda un importante foco de escultura romanista, cuyo máximo exponente sería Pedro López de Gámiz. La imaginería local y el buen hacer en la talla de madera dan fama a la villa, y durante siglos se mantienen activos talleres de cierto renombre.
A mediados del siglo XVIII, la villa había iniciado su progreso con la instalación de algunos talleres artesanos, fábricas de cuero y molinos comunales. A finales de esta centuria, y dentro del reformismo borbónico, se produjo un afán urbanístico sujeto a una tendencia artística, el neoclasicismo, que en nuestra ciudad tuvo además carácter de necesidad ya que a raíz de la riada de 1775 desaparecieron numerosos edificios de la villa, entre ellos el Ayuntamiento y el mismo puente. La construcción del nuevo puente fue encargada al arquitecto riojano Francisco Alejo de Aranguren, quien posteriormente, y junto a Santos Ángel de Ochandátegui, ejecutó las obras del nuevo Ayuntamiento conforme al proyecto revisado por Ventura Rodríguez, arquitecto mayor de la Villa y Corte de Madrid, por lo que el edificio es un fiel reflejo de la estética neoclasicista impuesta por la Academia.
En 1795, cuando las tropas de la Convención Francesa invaden España, el frente de guerra se estabiliza en la línea del Ebro. Los mirandeses impidieron entonces que las fuerzas invasoras traspasasen la barrera natural del río, volviendo los franceses sobre sus pasos al fírmarse la paz en el Tratado de Basilea. Años después, en la Guerra de la Independencia, el ejército francés expolió la villa de Miranda, llevándose en su retirada un valioso botín económico y artístico.
Cuando corría el tumultuoso segundo tercio del siglo XIX, con los fratricidas conflictos entre isabelinos y carlistas asolando el solar patrio, Miranda de Ebro vuelve a resonar con fuerza en el fragor de las revueltas por dos hechos acaecidos en la entonces villa: en severisimo consejo de guerra, fue condenado a pena de muerte y fusilado el célebre general carlista Carnícer; en la rebelión de las tropas del regimiento de Segovia, acantonadas en nuestra ciudad, fue asesinado en la Casa de Las Cadenas por los soldados amotinados el General en Jefe de los Ejércitos del Norte, D. Rafael Ceballos Escalera.
Históricamente agrícola y ganadera, Miranda tenía a mediados del siglo XIX cierto peso como centro comercial de la comarca. Más del 55% de la población activa se dedicaba entonces a los trabajos del campo, contando por otra parte la localidad con algunos molinos harineros, cinco telares, cuatro fábricas de curtidos y varias tiendas. A principios del XIX, se habían instalado algunas pequeñas industrias papeleras, preludio de uno de los sectores que mayor peso alcanzaría en la ciudad. Su población, sin embargo, había disminuído, a causa de hambres y epidemias, de los 2.077 habitantes del año 1827 a los 1.742 del año 1848.
El gran despegue mirandés se produce en 1864, con la creación de las líneas ferroviarias Madrid-Irún y Tudela-Bilbao, traducida en un pujante crecimiento poblacional, en la diversificación funcional de núcleo con la aparición de las primeras industrias de cierta dimensión, y en la multiplicación de su sector comercial. Iniciada la primera de las lineas por la "Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España" en 1856 y la segunda en 1857, en el año 1864 estaban en activo ambas líneas en nuestra ciudad. Entre 1848 y 1860, la población crecía un 66%, ascendiendo a 2.896 habitantes, como consecuencia de las obras de construcción y puesta en explotación de las vías férreas. Los veinte establecimientos comerciales de 1854 pasan a ser ochenta y uno en 1890, y se crean pequeñas fábricas de transformación de productos agrícolas, tejería, loza, papel, curtidos y jabón. En 1891, la Sociedad "Tobalina, Zárate y Cía" crea la primera central eléctrica local.
El crecimiento poblacional, la diversificación funcional del núcleo y la multiplicación de su sector comercial se aceleran en el siglo XX. Entre 1910 y 1920 nacen pequeñas industrias del metal (calderería y calibrados) al amparo de las necesidades del ferrocarril, sector que seguía siendo el que mayor número de personas empleaba. Se crean después fábricas de estructuras metálicas para la construcción, y de herramientas agrícolas, a las que se suman dos fundiciones. En 1919, se amplía "Fundiciones Perea", una de las tres existentes entonces en España que tenían como objeto la creación de campanas y relojes; en 1922, se instala la "Tejera de Miranda". El 14 de octubre de 1925 se inaugura la fábrica "Sociedad Azucarera Leopoldo". En 1948 inicia su producción la papelera "FEFASA", con sucesivas ampliaciones hasta 1952, empleando en el año 1958 a 2.424 trabajadores. En 1960, se comienza la construcción de "REPOSA", que entrará en funcionamiento dos años después. En 1963 se instalaba en Salcedo "INCOSA", junto a "GEQUISA", existente desde 1948. El aumento demográfico de la ciudad es ininterrumpido: si en 1900 se contabilizaban 6.199 habitantes, en 1910 eran 7321; en 1920, 8.615; en 1930,12.268; en 1940,15.166; en 1950,18.094; en 1960, 27.881; en 1970, 33.905; y en 1980, 37.026. Posteriormente, asistiremos a un marcado estancamiento poblacional.
En los años ochenta, las tendencias industrializadoras cambian: se multiplican las pequeñas y medianas empresas, especializadas en las más diversas actividades y con una fuerte vocación exportadora, en sustitución de las anteriores iniciativas industriales de gran formato. El Polígono Industrial "Bayas", concebido por la Gerencia de Urbanización del Ministerio de Vivienda en 1969, recibía en julio de 1981 las primeras solicitudes de instalación de una serie de empresas, a las que no han parado de sumarse otras hasta superar el centenar. La existencia de un sector comercial diversificado y de un gran número de oficinas financieras es hoy otro elemento característico de la fisonomía mirandesa.
Nuestra ciudad está hermanada, desde el 9 de mayo de 1992, con la localidad francesa de Víerzon.

FIESTAS.

Carnaval.
Se celebra en fecha variable, en febrero. Recuperados tras la restauración democrática, los Carnavales han ido aumentando el número de sus incondicionales. Año tras año crece el número de mirandeses que, individualmente o participando en comparsas, llena las calles con sus disfraces, en ocasiones elaboradisímos.

Ferias de Marzo o del Angel.
Se celebra en la primera fecha de marzo, y en sus aledañas, como herencia de los mercados medievales establecidos en Miranda por concesión real, agrupando sendas Ferias de Ganado y de Maquinaria Agrícola y Ganadera, complementadas con una Exposición del Automóvil. El Recinto Ferial, comenzado a utilizar con dicho fin siete siglos y medio atrás, es todo un símbolo de la propia idiosincrasia e historia de Miranda de Ebro.

Fiestas de San Juan del Monte.
Se celebran a lo largo del fin de semana y el lunes siguiente del Domingo de Pentecostés. Con un origen que se remonta a la Edad Media, han sido declaradas de Interés Turístico Nacional y expresan como ningún otro acontecimiento el espíritu local. Durante tres días, la ciudad se ve invadida por el bullicio y la alegría de las charangas y cuadrillas que recorren las calles, ataviadas cada una con sus respectivos uniformes. Los numerosos actos tienen su punto culminante el lunes con la subida multitudinaria al paraje de La Laguna, lugar junto al que se ubica la ermita dedicada al Santo, participando en la marcha unos treinta y cinco mil romeros, mirandeses y foráneos. Tiene especial relieve, dentro de la programación sanjuanera, el "Festival de la Canción del Blusa", en el que compiten ochotes locales.

Fiestas Patronales.
Miranda celebra el 12 de septiembre sus fiestas en honor de la Patrona de la ciudad, la Virgen de Altamira. Durante las jornadas inmediatas, se suceden verbenas, conciertos, representaciones teatrales, acontecimientos deportivos, etc, así como una solemne procesión. Cabe destacar, como actividad específica que agrupa a un enorme número de espectadores, el tradicional de Carrozas, realizadas por los grupos carroceros de la ciuf año tras año compiten en originalidad constructiva.

Festividad de San Antón.
La Cofradía de San Antón Ab de las más antiguas de las existentes en Miranda, celebrí mente, el día 17 de enero, una procesión en torno a la Ermita Antón, construida hacia finales del siglo XII en el término de L En el acto religioso se bendicen los animales acarreados por sus propietarios, y se distribuye un "bollo preñado" con chorizo.

Mercado Medieval:
Recuperado con enorme éxito en 1997 por la "Asociación de Hosteleros Aquende" con el apoyo municipal, se celebra en las fechas inmediatas al 1 de mayo, y reúne en el Casco Antiguo mirandés a centenares de artesanos y comerciantes que recrean, ataviados con trajes y mercadurías de época, aquellas jornadas de compraventa en que se cimentó el desarrollo local. Junto a narradores de romances, lanzafuegos, acróbatas, danzantes, comerciantes y visionarios, desarrollan sus labores representantes de gremios tales como el de los herreros, los canteros, los calígrafos o los tintadores de papel. Venden en tanto sus productos los licoreros, los encuadernadores, ceramistas, repujadores, ebanistas, curtidores, queseros, vinateros, recolectores de miel, cereros, tallistas, cosméticos, pertumeros, bordadores, alquimistas, taberneros, etc.

Feria de Artesanía.
Organizada por la Agrupación Mirandesa de las Artes, se incluye en la programación de las Fiestas Patronales, y reune muestras de los más diversos oficios tradicionales.

Festival Folklórico Internacional.
Programado por la "Asociación Folclórico Cultural Jacinto Sarmiento", acerca a Miranda anualmente a grupos de danzas representativos de distintas culturas y continentes.

Concentración Invernal de Motos "Campturis".
Convocada por el "Moto Club Campturis", da cita en las calles mirandesas durante el segundo fin de semana de marzo a aproximadamente cinco mil motoristas de toda España que compiten en pruebas de habilidad, velocidad, etc.

Mercado Semanal.
Tiene lugar todos los sábados, en el Polígono Residencial de Anduva.
 
Puentes sobre el río EBRO (Miranda de Ebro)
Llamado Puente de Hierro por susutituir al antiguo Puente de HierroPresa del río Ebro

Puente de Carlos IIIPresa

Puente de la Nacinal 1 (Madrid-Irún)Puente del ferrocarril (Madrid-Irún)

Si quieres conocer algo mas de nuestra fiesta de SAN JUAN DEL MONTE pincha en los recuadros verdes (¡es única, te gustará!)

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