A la Etapa de Educación Primaria pueden incorporarse alumnos/as que ya han cursado la E. Infantil, junto con otros que es la primera vez que acceden a la educación institucional. Ambos grupos de alumnos plantean situaciones muy distintas que sería preciso tratar diferencialmente.

Es fundamental la colaboración con la familia, para dar coherencia y sentido único a la actuación formativa.

Los primeros años de la Educación Primaria cumplen una función compensadora y socializadora importante, que se corresponde con el inicio de la adquisición de las destrezas instrumentales básicas(lectura, escritura y cálculo) y su aplicación al conocimiento cultural.

En todo este proceso, y dependiendo de las diferencias individuales (maduración, nivel cognitivo, afectivo, adaptación, etc..), se dan situaciones y ritmos de aprendizajes diversos, lo que hace necesario un adecuado tratamiento de la diversidad.
 

Este proyecto curricular plantea sus intenciones educativas respecto a la educación de sus destinatarios. Tales intenciones se irán determinando y detallando a lo largo del proceso educativo y lo condicionan, ya que responden a propósitos y finalidades que la sociedad asigna a la escuela en el ámbito más general de los valores y actitudes, con el carácter pluralista de nuestra sociedad.

Las directrices educativas de este proyecto curricular lo impregnan de modo continuo y su formulación coincide con la propuesta por  nuestra Constitución en el art. 27.2 y por la LOGSE en los párrafos 2 y 3 del preámbulo y en los artículos 1 y 2.
 

CRITERIOS PARA LA SECUENCIACIÓN POR CICLOS DE LOS OBJETIVOS GENERALES.

En este Proyecto, los Objetivos Generales de Etapa  se secuencian para cada uno de los Ciclos, de tal modo que:

Este apartado del proyecto contiene las consideraciones de carácter general que han de servir como pauta a los miembros del equipo docente en la práctica diaria y que deberán ser tenidas en cuenta en la elaboración de los programas del aula, así como en el diseño de las actividades de enseñanza-aprendizaje.
 

Consideraciones para las distintas áreas.

Se concederá una especial relevancia a la paulatina conceptualización del tiempo y del espacio, así como  a la introducción al conocimiento científico, al tiempo que se apreciará la estrecha conexión de esta área con las restantes, por cuanto ofrece contextos temáticos reconocibles y motivadores y con significación lógico-psicológica en los que desarrollar el proceso d enseñanza-aprendizaje.
 

Interesa destacar su aportación al desarrollo de la sensibilidad, de las capacidades de percepción, expresión, comunicación, integración social, afianzamiento de la imagen del yo, de los esquemas de representación, formación de lenguajes, etc.
 

El juego debe estar siempre presente, además de como contenido, como recurso para tratar otros contenidos.
 

Presidida por un enfoque comunicativo y funcional, debe centrar su trabajo en el aprendizaje de las destrezas básicas (escuchar, hablar, leer y escribir), así como en el reconocimiento de la incidencia de esta área en las demás .En este nivel de enseñanza no se pretende que los alumnos memoricen definiciones, reglas, catálogos de obras y autores, etc.
 

En ella la resolución de problemas no es sólo un objetivo general, también un instrumento metodológico importante, y constituirá uno de los ejes vertebradores del área lo largo de toda la Etapa.
 

En esta área conviene precisar el momento evolutivo en que se encuentra el alumnado. En el primer ciclo viven un realismo ingenuo, en el segundo un realismo crítico y en el tercero un pensamiento más crítico e idealizado a la vez.
 

Criterios  didácticos  generales.

Para la organización y secuenciación de los contenidos se parte en todas las áreas de criterios generales comunes, de los que enumeramos los más relevantes:

Organización y Agrupamientos

Los agrupamientos mediante los cuales se organiza el alumnado en un centro escolar es sin duda una variable de enorme influencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La reflexión sobre los agrupamientos es imprescindible, así mismo, cuando se está pensando en medidas de atención a la diversidad. Los agrupamientos flexibles, los pequeños grupos de refuerzo fuera o dentro del aula, etc., son una medida muy poderosa para facilitar la individualización de la enseñanza. En este sentido, es fundamental considerar aquellos aspectos de agrupamientos que puedan normalizar al máximo la escolaridad de los alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales y que a la vez sean eficaces para sus aprendizajes.
 

Organización y distribución de los espacios

Los espacios y los tiempos explican el proceso educativo que realmente se está llevando a cabo en un centro en mayor medida que las intenciones proyectadas por los docentes.

En el marco de las disponibilidades de nuestro centro, se establezcan unos criterios de actuación en esta línea.

Organización y distribución del tiempo

La organización del horario para los alumnos debe garantizar la dedicación de los tiempos mínimos establecidos por la legislación vigente en cada caso. En particular, por el R.D. 1006/92 y las Normas sobre implantación de la E. Infantil y la E. Primaria.

Quedará recogido en la PGA y habrá de contener la distribución horaria general: entrada, salida, duración de la jornada, actividades de la sexta hora de permanencia en el Centro, períodos de evaluación, tutorías, visita de padres, etc.

Reflejará la distribución horaria, de jornada, sesiones, recreos, etc. de cada una de las dos Etapas, Infantil y Primaria.

Coherentemente con los estadios anteriores, los maestros de ciclo confeccionarán, junto al Jefe de Estudios, la distribución horaria de las áreas y actividades a desarrollar en cada curso académico.

La distribución de tiempos dentro de cada aula debería organizarse de acuerdo con el Proyecto de Aula y con lo establecido por la normativa vigente. Para ello se tendrá en cuenta la no necesidad de atenerse a cortes de horario artificiales, ya que puede haber tiempos para desarrollar unidades globalizadas, para la dedicación a aprendizajes que requieran una secuencia temporal determinada, tiempos para actividades compartidas con grupos distintos del aula, etc.

Es decir, sin que ello signifique la ausencia de un marco estable de referencia tanto para el alumno como para el maestro, el horario de nivel o área debe estar presidido por grandes dosis de flexibilidad.

Cuestión importante es tener en cuenta en esta organización horaria los tiempos dedicados a aquellos aprendizajes y áreas en los que interviene el especialista de una materia concreta, y la incidencia que en esa distribución pueda tener el hecho de la interdisciplinariedad.
 

Materiales y recursos didácticos

Estableciendo una diferenciación previa entre los materiales curriculares para el profesorado y los que van dirigidos a los alumnos, diremos que los primeros han de servir para orientar el proceso de planificación de la enseñanza y pueden utilizarse en diferentes situaciones;

a) En la elaboración y realización de proyectos curriculares de Etapa y/o de Ciclo.
b) En la elaboración de los Proyectos de aula y programaciones de áreas.
c) En el desarrollo de Unidades Didácticas y en las diferentes situaciones de aprendizaje.

En cuanto a los segundos, los dirigidos a los alumnos, es necesario identificar los distintos materiales
impresos y los recursos didácticos que se consideran necesarios y con los que cuenta el Centro:
- libros de consulta, cuadernos de ejercicios, materiales autocorrectivos, textos literarios, cartografía, material de laboratorio, equipos de tecnología informáticos y audiovisuales, instrumentos musicales, materiales plásticos, materiales de educación física, etc.
 

Evaluación y Promoción

En este Proyecto se acepta la evaluación como la realización de un seguimiento a lo largo del proceso que permita obtener información acerca de cómo se está llevando a cabo, con el fin de realizar los ajustes precisos en la intervención educativa a la vista de los resultados obtenidos (aptdo. 3, art. 10º, R.D. 1344/91).

Para ello, además de las cuestiones recogidas en el diseño de cada área concreta para este apartado, nos referiremos aquí a los puntos comunes a todas ellas centrándonos en un principio de respuesta a los interrogantes del  QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO  evaluar.

La información que suministra la evaluación debe servir como punto de referencia para la actuación pedagógica, y esta evaluación ha de ser:
- Continua
 - Inmersa en el proceso de aprendizaje
 - Criterial
 - Formativa

Su finalidad principal es la adecuación del proceso de enseñanza-aprendizaje al progreso real de los alumnos, y ha de estar clara la distinción entre el proceso de evaluación formativa y la evaluación a situaciones aisladas de examen o prueba o entre la promoción.

La evaluación ha de servir, también, para informar al alumnado sobre su propio proceso de aprendizaje, el momento en que se encuentra, clarificando los objetivos a conseguir, haciéndole tomar conciencia de sus posibilidades y de las dificultades por superar y propiciando la construcción de las estrategias de aprendizaje adecuadas y concretas.
 
 

Recojamos dos párrafos que se indican en R. D. del currículo:
 

A la vista de estas y otras consideraciones de importancia, entre las que se encuentra el carácter cíclico de los aprendizajes, la singularidad del alumnado, la posibilidad de realizar adaptaciones curriculares que puedan permitir al alumno pasar al Ciclo siguiente y continuar el mismo con los apoyos necesarios, el Claustro de profesores unánimemente acuerdan:

Se hará en dos niveles distintos, el del contexto del aula y el del conjunto del Centro. En el primer caso, el responsable es el cada tutor/a en coordinación con el equipo de ciclo y el jefe de estudios, y en el segundo es tarea del conjunto del profesorado de etapa y del equipo directivo.

Para el primer nivel se establecerán unos indicadores a evaluar para cada uno de los aspectos  considerar: actitudes, procedimientos, conceptos, metodología, didáctica, estrategias de aprendizajes, interacción de los alumnos, etc.

En el nivel más amplio, se realizará una evaluación por el Equipo directivo en coordinación con los coordinadores de Ciclo, Departamento, Área de trabajo, APA, Junta de Delegados, etc., que buscará realizar un seguimiento continuo y sistemático del grado de cumplimiento de las líneas generales de la PGA y del PCC.

En cuanto a los momentos para realizar tales procesos evaluativos, hay que precisar que dicha evaluación de los diferentes elementos de la intervención educativa debe estar ligada al propio proceso educativo, es decir debe realizar de forma continua. No obstante, existen momentos especialmente indicados para ello:

En este proyecto curricular se estima conveniente resaltar aquellos contenidos procedimentales y actitudinales que deben ser tratados desde todas las áreas. Tal hecho se justifica por cuatro motivos fundamentalmente:

Estos contenidos se pueden aplicar a diferentes ámbitos y contextos, lo que favorece la funcionalidad de los aprendizajes y refuerza la visión global de la realidad de la etapa.

Su adquisición significa el dominio de los lenguajes y una aproximación al método científico, que permitirá aprehender la realidad y paliará el deficiente uso de procedimientos presentado por los alumnos, situación que influye negativamente en el proceso enseñanza-aprendizaje.

Los procedimientos comunes se han agrupado en ocho grandes categorías que tienen en cuenta la totalidad del currículo de la etapa y los objetivos generales y de área. Importa decir que la disposición presentada no implica prioridad ni orden preestablecido, ya que éste vendrá dado por las características psicosociológicas del alumnado.
 

Contenidos actitudinales

Cabe destacar de este Proyecto, lo especialmente interesante y enriquecedor de las llamadas áreas transversales del currículo, que cruzan e impregnan todos sus elementos.

Se considera la escuela como lugar privilegiado para la adquisición de hábitos y actitudes en la infancia, por lo que el aprendizaje de los contenidos actitudinales es uno de los que más ha de tener en cuenta el profesorado, junto a los otros dos tipos de contenidos con lo que guarda una estrecha relación.

Importante es el papel que desempeña la escuela, también, como agente socializador durante la Educación Primaria, etapa en la que se perfilan casi definitivamente en los niños y niñas las actitudes que habrán de marcar su modo futuro de afrontar la realidad. El aprendizaje de los contenidos actitudinales es un proceso largo y a largo plazo, y aunque el alumno siente las bases firmes para el futuro en esta etapa, manifestará haberlos adquirido plenamente  años después. Tampoco hay que olvidar que en estos aprendizajes juegan un papel destacado elementos externos a la escuela como son la familia, los medios de comunicación social, amistades, etc.


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© Fernando Matesanz Murillo Coordinador del Proyecto Atenea, 1998